29/04/2020 – Miércoles de la 2ª semana de Pascua. Santa Catalina de Siena, virgen y doctora, patrona de Europa. Lecturas del día – Readings of the day

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PRIMERA LECTURA
La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Juan 1, 5-2, 2

Queridos hermanos:

Este es el mensaje que hemos oído a Jesucristo y que os anunciamos: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.

Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros.

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios.

Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 13-14. 17-18a
R. Bendice, alma mía, al Señor.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo. R.

Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por los que lo temen;
porque él conoce nuestra masa,
se acuerda de que somos barro. R.

La misericordia del Señor
dura desde siempre y por siempre,
para aquellos que lo temen;
su justicia pasa de hijos a nietos,
para los que guardan la alianza. R.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la Tierra,
porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.

EVANGELIO
Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a los pequeños.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

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29/04/2020

READING OF THE DAY

A reading from the Acts of the Apostles
ACTS 8:1B-8

There broke out a severe persecution of the Church in Jerusalem,
and all were scattered
throughout the countryside of Judea and Samaria,
except the Apostles.
Devout men buried Stephen and made a loud lament over him.
Saul, meanwhile, was trying to destroy the Church;
entering house after house and dragging out men and women,
he handed them over for imprisonment.

Now those who had been scattered went about preaching the word.
Thus Philip went down to the city of Samaria
and proclaimed the Christ to them.
With one accord, the crowds paid attention to what was said by Philip
when they heard it and saw the signs he was doing.
For unclean spirits, crying out in a loud voice,
came out of many possessed people,
and many paralyzed and crippled people were cured.
There was great joy in that city.

GOSPEL OF THE DAY

From the Gospel according to John
JN 6:35-40

Jesus said to the crowds,
“I am the bread of life;
whoever comes to me will never hunger,
and whoever believes in me will never thirst.
But I told you that although you have seen me,
you do not believe.
Everything that the Father gives me will come to me,
and I will not reject anyone who comes to me,
because I came down from heaven not to do my own will
but the will of the one who sent me.
And this is the will of the one who sent me,
that I should not lose anything of what he gave me,
but that I should raise it on the last day.
For this is the will of my Father,
that everyone who sees the Son and believes in him
may have eternal life,
and I shall raise him on the last day.”

WORDS OF THE HOLY FATHER

Jesus promises to give rest to everyone, but he also gives us an invitation, which is like a commandment: “Take my yoke upon you, and learn from me; for I am gentle and lowly in heart”. The “yoke” of the Lord consists in taking on the burden of others with fraternal love. Once Christ’s comfort and rest is received, we are called in turn to become rest and comfort for our brothers and sisters, with a docile and humble attitude, in imitation of the Teacher. Docility and humility of heart help us not only to take on the burden of others, but also to keep our personal views, our judgments, our criticism or our indifference from weighing on them. (Angelus, 6 July 2014)